Esto le suele pasar a personas que no saben qué camino escoger, o qué cambios hacer en su vida para mejorar su situación anímica y/o personal.
En una consulta de tarot se puede ir sin pregunta, con el simple hecho de cuestionarnos el por qué hemos acudido a las cartas como medio para obtener respuestas, es ya una pregunta en si misma.
Esto hace que sea más complicada la resolución integra de la consulta, porque sólo a través de las cartas que vayan apareciendo en la mesa, se puede ir indicando a la persona su situación anímica y personal para ir descubriendo el camino que debe tomar, puesto que, y como he mencionado al principio, no sabe qué hacer con su vida o se encuentra en un punto de haber hecho todo lo posible por mejorar y sigue sin tener resultados.
Aunque parezca que no tienes la pregunta indicada para hacer, cualquier pregunta que se haga en ese momento, va a ser la elegida para ser escuchada, o por el contrario, la simple ausencia o duda, sería la oportunidad ideonea para cuestionar si lo que estamos viviendo o por donde nos estamos moviendo, es el camino a seguir o debemos tomar otro.
Por ello, no te preocupes, las cartas nos dan todo tipo de respuestas con el simple hecho de sentarte frente a ellas, con dudas, con el desánimo de no saber qué hacer, con una situación que nos resulta repetitiva y de la cual no sabemos lo que tenemos que aprender, corregir o simplemente observar.












